¿Cómo facturar (y cobrar) a un cliente extranjero desde España?

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¿Te gustaría comenzar a distribuir tus servicios y productos fuera de nuestro país, pero no sabes cómo facturar a un cliente extranjero desde España? 

Uno de los retos que aparecen cuando comenzamos a vender fuera de nuestro país es la incertidumbre de cómo cobrarlos.

¿Cómo nos podemos asegurar de que el pago se realiza?

¿Cómo se emiten las facturas?

¿Se puede facturar de igual forma a una empresa pertenecientes a la Unión Europea que a otra que está fuera?

Estas y muchas otras preguntas las resolveremos en este post junto a diferentes expertos.

¿Preparado para quitarte el miedo a facturar a un cliente extranjero desde España?

¡Comenzamos!

¿Qué necesitas saber antes de facturar a un cliente fuera de España?

Antes de facturar a un cliente extranjero debemos diferenciar entre:

    • -¿La factura irá a cargo de una empresa o a cargo de un cliente particular?
    • -¿El cliente se encuentra dentro de la Unión Europea o fuera?
    • -¿Se van a facturar bienes o servicios? 

Además, de tener clara la respuesta a estas preguntas necesitamos saber que:

    • – El IVA es un impuesto general e indirecto, es decir, es un impuesto recaudatorio.
    • – Es muy importante conocer el tipo de cambio según la divisa del cliente y esto se debe revisar constantemente.
    • – Si el bien o servicio que vas a facturas va a ser consumido por un cliente extranjero hay que tener en cuenta que cambiará su fiscalidad.
    • – Para emitir una factura a una empresa extranjera debes conocer el país dónde reside, su divisa y de dónde procede el dinero.

¿Cómo facturar a un cliente de la Unión Europea?

Una vez tengamos claro todos los aspectos anteriormente mencionados vamos a ver qué aspectos necesitamos para facturar a un cliente que se encuentra en la Unión Europea.

Para que una empresa se considere perteneciente a la Unión Europea deberá tener su residencia en un país miembro de la comunidad europea.

¿Qué necesitas tener para facturar a un cliente de la UE desde España?

Para facturar a una empresa extranjera perteneciente a la Unión Europea debes seguir los siguientes 3 pasos:

      1. Debes darte de alta en el Registro de Operadores Intracomunitarios (ROI). Esto hará que te conviertas en un operador intracomunitario y podrás facturar sin ningún problema.
      2. Solicita tu registro en el ROI. Para esto debes utilizar el modelo 036 de alta en autónomos y empresas y rellenar las casillas 582 y 584.
      3. Una vez solicitado el registro en el ROI, te asignarán el NIF-IVA y con él podrás realizar facturas intracomunitarias aplicando de forma correcta el IVA.

Además, hay que tener en cuenta que si la empresa o el cliente al que facturemos se encuentra dado de alta en el ROI , se facturará exenta de IVA y dichas facturas habrá que incluirlas en el Modelo 303 de IVA trimestral y en el Modelo 349 de operaciones intracomunitarias.

Facturar a empresas intracomunitarias.

Para realizar la factura a empresas intracomunitarias hay que tener en cuenta si se facturará un servicio o un bien como anteriormente hemos comentado.

Facturar servicios a una empresa intracomunitaria.

Si ambas partes están dadas de alta en el ROI, se facturará exento de IVA, a excepción de los servicios recogidos en el artículo 70 de la Ley del IVA.

Facturar bienes a una empresa intracomunitaria.

Al igual que en las facturas de servicios también irán exentas de IVA y se tendrá que presentar los mismos modelos tributarios. La diferencia radica en que se dará la inversión en el sujeto pasivo. 

Facturar a particulares de la Unión Europea.

Para realizar facturas a particulares intracomunitarios vamos a diferenciar entre ofrecer servicios o bienes y realizar ventas a distancia a particulares debido a que el tratamiento del IVA cambiará.

Facturar servicios o bienes a un cliente particular de la Unión Europea.

En este caso tributarán en el país de origen, es decir, en España, y, por tanto, se tratará como cualquier otra operación nacional y habrá que incluirlo en el Modelo 303 y 349.

Facturar ventas a particulares al extranjero

Si supera el importe de 35.000 euros se aplica el IVA del país de destino y en caso contrario se aplica el IVA del país de origen, es decir, el IVA de España.

Facturar a empresas o particulares fuera de la Unión Europea

Una vez que el producto o servicio sale de la Unión Europea se considera exportación.

Según el artículo 21 de la Ley de IVA están exentas del impuesto tanto si el destinatario es una empresa como si es un particular.

En la factura que emitamos deberemos indicar que se ajusta al “Artículo 21.1 de la Ley 37/1992”.

Además, deberás guardar una copia de la factura comercial, del documento de transporte internacional y de la declaración aduanera de exportación (DUA de exportación).

Para conocer más del tema hemos tenido la suerte de poder contar con la ayuda de tres expertos, con tres puntos de vista complementarios entre si: Eduardo Flores (Financiero); Fernando Esteve (cobros y pagos en LATAM); Miguel Angel Lillo (Banc Sabadell) para que te ayuden a resolver este tema tan delicado que es el de como cobrar en el extranjero. 

 

Eduardo Flores

Eduardo Flores

CFO externo trabajando con empresas y profesionales de 7 países (España, México, Colombia, Perú, Chile, Puerto Rico y Argentina)

Has conseguido tu primer cliente en el extranjero y tu alegría es enorme. Por fin, después de tanto trabajo has conseguido internacionalizar tu empresa.

Empezáis a redactar el contrato y llega el momento de establecer la forma de cobro y comienzan las dudas: qué medio de cobro escoger en una operación internacional. El que es barato no es seguro y el que es seguro es caro. 

Además, si le dices a tu cliente que quieres utilizar el método de cobro seguro tienes miedo de que se moleste, ¡a ver si va a pensar que no confío en él!

Si esto es una preocupación real para tu empresa y puede llevar al traste el negocio tienes que seguir unos pasos. 

Lo primero es “conocer” a tu cliente. 

Puedes acudir a una entidad de gestión de riesgo comercial, como CESCE, quienes van a investigar a tu cliente y saber si éste es solvente. 

En ese caso, puedes contratar un seguro de impago que te va a cubrir frente a posibles incidencias en el cobro.

Si la entidad de riesgo no cubre al cliente, no está todo perdido. Tendrás que asegúrate por otros medios. 

En primer lugar, debes de tener en cuenta una serie de factores como son el riesgo del país al que vas a exportar, el tipo de cambio y el nivel de confianza que tienes con el importador.

A partir de aquí, elegir el medio de cobro que más se adecúe a tu situación. 

Quizás, al principio de la relación comercial tendrás que subordinar la rentabilidad a la seguridad y escoger un medio de cobro más caro pero más seguro. 

Ten en cuenta que, si no cobras, por muchos costes bancarios que te hayas ahorrado, puedes tener un problema financiero importante en tu empresa (mercancía no cobrada) y legal, para intentar cobrar la mercancía. Más costes, en definitiva.

Así que, toca ser prudentes e ir creando una relación de confianza con tu cliente para, poco a poco, poder ir utilizando otras formas de cobro menos caras y que te permitan aumentar tu margen de beneficios.

Por tanto, es muy importante que, cuando hagas tus planes de negocio, incluyas estos costes para conocer la rentabilidad real de tus exportaciones.

La internacionalización es una aventura maravillosa pero, si no quieres que se convierta en un calvario, toma tus precauciones y actúa con sentido común, como harías con un cliente de tu país.

Fernando Estévez

Fernando Estévez

Latin America | Medios de Pago | E-commerce | Partnerships | DPP | Risk & Compliance | Operaciones | Internationacionalizacio

Como vender y cobrar servicios B2B en LATAM a través de medios digitales

América latina representa una oportunidad muy clara para las empresas españolas.

Si bien es cierto que han existido complejidades y miedos a la hora de acceder a este territorio (que representa, ni más ni menos que 654 millones de consumidores).

Aquí podemos ver una gráfica de mis amigos de Pulsoline que representa esto muy bien:

Facturar en el extranjero

En las conversaciones que mantengo habitualmente con compañeros de industria, empresarios, y representantes de comercios, escucho términos que se repiten pero que, en la mayoría de las veces no están teniendo en cuenta la situación actual de América latina y son completamente infundados.

Estos términos se refieren en la mayoría de las ocasiones a cuestiones regulatorias, impositivas, fraudes, volatilidad de monedas, o de que, para vender a un cliente extranjero de América latina es necesario realizar inversiones cuantiosas, contar con oficinas, asesoramiento legal, contables, empleados, etc y nada más lejos de la realidad.

Existen, factores a los que se debe prestar atención, pero que, hoy día son comunes a cualquier territorio que estemos valorando para realizar un aterrizaje comercial. 

Personalmente no veo como más complejos en América Latina y lo digo, desde el punto de vista de una persona que se ha pasado los últimos 12 años creando sistemas de pago, y viendo de cerca el desempeño de empresas que han llegado a latam con éxito, en la mayora parte de las veces.

También desde el prisma de haber construido sistemas de pago ideados para ayudar a empresas extranjeras, a precisamente, poder acceder a este mercado de forma sencilla.

Creo que no es necesario que os cuente el discurso de las similitudes culturales, lingüisticas, de la población joven, del hambre por las nuevas tecnologías y de la buena (generalmente) valoración de los productos patrios. 

En América Latina, creedme que os sorprenderá (y mucho) el poder escuchar de primera mano cómo nos ven al otro lado del océano, y sobra decir que este aspecto se nos pasa de lado. Sin ir más lejos, si uno se pasea por un centro comercial en cualquier ciudad de América latina se da cuenta de la fortísima presencia de marcas españolas, especialmente en el sector textil.

Aquí podemos ver cifras que nos muestra el tamaño de la oportunidad:

facturar a otros países

¿Cómo hacer pagos internacionales?

Hoy día es posible vender vuestros servicios en la mayoría de los países de América latina, con una sola integración API con alguno de los proveedores que ofrecen servicios de pago para cross border (es decir, empresas que no tengan presencia local), donde te permitan:

    • 1. Aceptar pagos en moneda local: aún recomendando que la conversión de los precios, análisis de mercado y decisión final sea del comercio, también existen soluciones que realizan la conversión de moneda de forma automática.
    •  
    • 2. Poder ofrecer una experiencia de pago “local” es fundamental, no sólo en términos de experiencia de usuario, sino también en conversión. Es decir, de la forma en que los usuarios se sentirán más cómodos. En muchos países, como por ejemplo Brasil, si intentamos aceptar un pago con tarjeta de un ciudadano brasileño, pero no lo hacemos a través de una solución de pagos con conexión local, lo más probable es que esa transacción no se convierta (pues apenas el 10% o el 15% de las tarjetas emitidas en el país están habilitadas para comprar en sitios web internacionales, que nos dispongan de una solución conectada a medios locales).
    •  
    • 3. Aceptar medios de Pago Alternativos: tenemos que tener en cuenta también la baja bancarización de la población y la gran “economía informal” que existen en estos países donde el efectivo sigue siendo el rey en las transacciones del día a día.

 

Facturar a el extranjero_Miqo

Es importantísimo poder contar con medios de pago que permita pagar a la población no bancarizada (boleto en Brasil, Pagoefectivo en Perú (recientemente comprado por Paysafe), Oxxo, y 7eleven en México, O Efecty y Via Baloto en Colombia, con algunos de los ejemplos de medios de pago que debemos ofrecer a los clientes en América latina.

Hoy día todo esto, que eran sin duda barreras de entrada, se pueden resolver contando con un partner en cada país como BexsBanco.

Por ejemplo, BexsBanco en Brasil ayuda a empresas extranjeras a acceder al mercado.

En el aspecto regulatorio, ha habido grandes progresos en América latina con muchos países adoptando entornos regulatorios muy similares a los que tenemos en Europa.

Como por ejemplo Open Banking en Brasil, la ley de protección de datos en Brasil, (LDGP), la ley fintech en México, en Colombia, el modelo de 4 partes en Chile y diferentes movimientos donde los propios gobiernos ya ofrece mecanismos para que aquellas empresas que realicen ventas desde el extranjero puedan pagar el IVA (o su equivalente) de sus ventas, ya sea a través de retenciones efectuadas por los propios medios de pago o creando accesos online para el pago de las tributaciones que correspondan (que suele tratarse del IVA solamente).

En el aspecto impositivo, para servicios concretamente no existen grandes barreras impositivas.

En muchos casos, las propias empresas que ofrecen procesar pagos en Latam pueden informar y ayudar con esta gestión.

Por ejemplo, en el caso de Brasil se trata de un 0,38% sobre el total de las ventas que ya retiene y paga directamente el procesador de pago y lo deduce del montante final, por lo que no representa un coste elevado.

Si es cierto que en muchos otros países no existe ningún tipo de retención sobre la venta más allá del IVA.

Siempre conviene verificar esta situación, pues siempre existen cambios, aunque generalmente el propio medio de pago ayuda en este aspecto.

Debemos prestar atención a un elemento importante para evitar sorpresas a la hora de facturar a un cliente extranjero en LATAM: la negociación de las tasas de cambio, entre la moneda de venta y la de remesa.

Estas deben ser hechas con un índice que pueda ser seguido en línea como reuters, banco central, o institución financiera.

En la medida de lo posible poder reducir el tiempo de remesas, pues no tenemos el mismo riesgo cambiario en pagos de ventas por un mes que por una semana, cuanto menor sea menor será la exposición. 

Existen también sistemas más avanzados para evitar tener que preocuparnos con estas cuestiones como el smart hedging que ofrecemos en BexsBanco que asegura la cantidad a ser recibida en euros.

Mas allá de esto, es un riesgo que no representa mayor exposición que otras monedas en otros mercados, como, por ejemplo, Inglaterra.

Sí, debemos siempre prestar una cierta atención al fraude, pues, al igual que otros mercados siempre pueden ocurrir situaciones de intentos aunque la contratación de un sistema antifraude (los hay muy buenos y sencillos de usar) suelen funcionar muy bien sin representar grandes gastos.

Por supuesto que las soluciones de pago son solo una parte de la entrada a un nuevo mercado, pero cada vez es más importante el poder contar con una “última milla” que no se cargue todo el trabajo que hemos hecho en traer a clientes a nuestros negocios.

Hay además una ventaja más que es que el poder abrir la operación de forma remota puede ser un estudio de mercado perfecto, para entender si nuestro negocio tendrá éxito o no en el país.

Del mismo modo que os digo que hoy día es perfectamente posible vender en Latam desde España y recibir las ventas.

Llegados a cierto volumen de ventas es posible que el plantearse una operación local tenga ventajas, pues podemos conectarnos directamente en medios de pago, gestionar nuestro propio cambio y sí tener empleados.

Por lo que abrir operaciones de este modo puede ayudarnos a tomar decisiones que de otro modo podrían representar riesgos muy altos y costes asociados también muy elevados.

Hoy día, puedo decir que ya existen soluciones que nos van a ayudar a que esto no represente un problema y que nuestros negocios puedan ser vendidos y cobrados, como si estuviésemos en América Latina, pero con la comicidad de poder gestionarlos desde nuestros países de origen.

El tamaño de oportunidades para las empresas Españolas es simplemente demasiado grande para dejarlo escapar.

Miguel Angel Lillo

Miguel Angel Lillo

Dirección Comercial y Marketing en Banc Sabadell | Transformación Digital | Estrategia Empresarial | Gestión de Equipos | Análisis Estratégico de Datos

¿Cómo pagar, y cobrar, en un mercado internacional?

En un contexto tan globalizado como el actual, con los matices propios del sector en el  que desarrollemos nuestra actividad y la dimensión de nuestra empresa, es evidente que si ampliamos nuestro mercado objetivo más allá de nuestras fronteras nuestro potencial de compra  se multiplica.

Desde este punto de vista podríamos decir que esta orientación exterior no debería  ser una alternativa sino un objetivo estratégico para cualquier empresa que, como ya he  comentado, por dimensión y características propias de su negocio, así lo aconseje. 

Sin embargo iniciar un proyecto de estas características, abrir nuestro target comercial  fuera de nuestras fronteras es, posiblemente, uno de los hitos más difíciles de afrontar para  cualquier compañía, es fácil entender que sea así por la complejidad de algunas variables que  debemos considerar antes de tomar una decisión como esa. 

En el ámbito del comercio internacional B2B algunas de las amenazas más significativas  que debemos considerar antes de definir nuestra estrategia comercial de import / export son las  siguientes: 

    • – Mayor complejidad logística respecto al comercio nacional.
    • – Mayor dificultad para evaluar la solvencia e historial de pago de nuestros clientes.
    • – Necesidad de considerar el impacto en nuestras operaciones de las características propias de  los sistemas jurídicos de aquellos países a los que exportemos. 
    • – Mayor complejidad documental relacionada con estas operaciones. 
    • – Riesgos de carácter no comercial, entre los que destaco: 
    •  
      • 1. Riesgo País: que englobaría riesgo político, riesgo de situación económica, riesgo del  sistema financiero del país al que exportamos.
      •  
      • 2.  Riesgo Divisa: derivado de posibles fluctuaciones de los tipos de cambio de las divisas que  utilicemos en nuestras transacciones 
    •  
    • – Necesidad de revisión/adaptación de nuestros productos a las características y hábitos  comerciales/culturales de los países con los que mantenemos vínculos comerciales 

 

Adicionalmente, en esta misma línea argumental, es básico considerar que “los  mecanismos de pago utilizados en el comercio internacional son, o bien los medios de  pago habituales pero con un buen número de particularidades a tener en cuenta, o bien se  trata de medios de pago poco habituales en el comercio interior.” (Fuente: Guía Práctica de  Comercio Exterior de Banco Sabadell

Asimismo, a la mayor complejidad de los mecanismos de pago, se une necesariamente  unos mecanismos de financiación igualmente específicos y adaptamos a las características  propias de este entorno. 

Pero estas particularidades no deberían hacernos desistir de la idea de abrir nuestra  compañía al exterior pues los beneficios de hacerlo superan con creces las dificultades iniciales vinculadas al proceso. 

Ahondando en lo relacionado con los mecanismos y medios de pago debemos  considerar que, como sucede en el mercado nacional, la elección del mismo dependerá de cuan balanceada esté la posición de las partes en la transacción para equilibrar el óptimo de cada una  de ellas que estará, a la vez, condicionado por aspectos como la posición de mercado de cada  parte (posición de fuerza), estrategias y políticas comerciales de cada una de ellas, historial de  transacciones comunes y, derivado de ello, nivel de confianza entre las partes y finalmente  riesgos no comerciales que apliquen. 

Por orden de menor a mayor complejidad, podemos clasificar los distintos mecanismos  de pago vinculados al comercio internacional en tres grandes grupos: 

      • – Pagos Simples: que a su vez podrán ser anticipados o aplazados 
      • – Cobranzas / Remesas Documentarias 
      • – Créditos Documentarios: que podrán ser confirmados o sin confirmar

Pagos simples a mercados extranjeros

Son los mecanismos más simples pues, más allá de particularidades propias del negocio  internacional, son además muy habituales en comercio nacional. Hablamos de transferencias,  cheques (bancarios o personales), pagarés, letras de cambio o débitos directos. De la misma  forma que sucede en operaciones “locales”, pueden ser anticipados o aplazados. Por sus  características propias son medios de pago muy vinculados a la confianza entre las partes. 

Remesas documentadas

Es un mecanismo de pago que incluye un nivel de complejidad y seguridad adicional al  pago simple. En este caso las entidades financieras que participan en la operación por orden de  cada parte intervienen adicionalmente en la gestión de cobro según instrucciones de las propias  partes que establecen órdenes vinculadas habitualmente con documentación comercial y/o  financiera que liberan “hitos” relacionados con el proceso de pago o aceptación del mismo.

El  mayor nivel de seguridad de este medio radica en los requisitos documentarios vinculados al  cobro (del vendedor) y/o acceso a la mercancía (del comprador), ¿qué implican estos requisitos?  Los dos casos más habituales serían: 

    1. Entrega de documentos con pago 
    2. Entrega de documentos con aceptación de pago 

Como vemos, en estos casos si el comprador (importador) no emite pago o, al menos, lo  acepta, la titularidad de la mercancía no cambia por lo que el vendedor (exportador) sigue siendo  titular de la misma.

¿Cuál es el riesgo entonces?

Aunque no se traspase la titularidad de la  mercancía, si esta ya se ha enviado debemos pensar que deberemos gestionar el  almacenamiento en destino, reenvío o retorno de la misma,… con los costes que de ello se  generan. 

Crédito documentario 

Es el mecanismo que otorga un mayor nivel de seguridad tanto al vendedor (exportador)  como al comprador (importador), si bien también es el más complejo.

Permite al vendedor contar  con la seguridad de cobro previo al envío o fabricación de la mercancía, y al comprador asegurar  que su obligación de pago sólo se activará cuando el vendedor haya completado totalmente los  requisitos y documentación necesaria para la expedición de la misma. 

“Podemos entender el crédito documentario como un compromiso de pago bancario  contra presentación de documentos” (Fuente: Guía Práctica de Comercio Exterior de Banco Sabadell) 

¿Qué medio de pago nos interesa más para facturar en el extranjero?

Depende de cual sea nuestra posición, atendiendo al grado de conveniencia para las  partes resulta especialmente visual la siguiente tabla obtenida de la Guía Práctica de Comercio Exterior de Banco Sabadell: 

MEdio de pago venta extranjera

Es fácil entender la lógica de esta ilustración según lo comentado anteriormente respecto a cada tipo de instrumento,  el orden está planteado en función del nivel de “riesgo” para cada parte.

Para el vendedor (exportador) la mejor opción es  cobrar por anticipado con un medio de pago simple (una transferencia por anticipado, un cheque bancario antes del  envío de la documentación,…), encontramos en el lado opuesto el pago vía Pago Simple pero aplazado (ej. Pagaré, Transferencia post-entrega,…) dado que no tenemos garantía   alguna del buen fin de estos pagos, una vez enviada la mercancía. 

Por tanto, atendiendo a la ilustración anterior el instrumento de pago utilizado dependerá,  como ya he comentado, del equilibrio entre las preferencias de las partes que, como vemos de  forma visual, son contrarias en este aspecto. 

De forma más detallada y considerando las implicaciones de cada tipo presento la  siguiente ilustración en la que podemos encontrar la mejor alternativa de pago en función de las  características financieras de la transacción: 

Medios de pagos internacionales

Fuente: Elaboración propia a partir de Selector online Medios de Pago de Banco Sabadell

De forma complementaria a este breve análisis sería interesante plantear qué  particularidades vinculadas a estos instrumentos de pago encontramos en las vías de  financiación tanto por la parte del vendedor como del comprador, si bien excedería del propósito  de este artículo. 

Como conclusión, es importante en mi opinión encontrar adecuados compañeros de viaje para construir nuestro plan de internacionalización, en particular profesionales expertos en  comercio internacional que conozcan, valoren y gestionen los diversos riesgos que pueden  aplicar, y una entidad financiera con el mismo nivel de especialización y conocimiento del negocio  internacional que nos oriente adecuadamente sobre los productos a utilizar en cada caso, tanto  en el ámbito de los cobros y pagos como de la posible financiación de los mismos. 

¿Cuál es la situación actual de las operaciones internacionales?

Algunas voces señalan que nos encontramos en una fase bajista de las cifras de comercio  internacional, es evidente que una situación tan compleja como la que estamos viviendo con una  pandemia a nivel mundial que condiciona tanto las bases productivas como logísticas de nuestro  mercado internacional no define un marco que favorezca el crecimiento comercial internacional.  

“Ocho de cada diez empresas con actividad en el extranjero aseguran que la crisis de la  COVID-19 está impactando de forma negativa o muy negativa en su negocio internacional” (Fuente: Estar donde estés – “Así se dibuja el nuevo escenario del comercio internacional en la etapa post Covid-19”) 

Pero ya antes de esta pandemia, la guerra comercial entre China y EEUU estaba  provocando efectos negativos sobre el crecimiento del comercio internacional.

Este es uno de los  riesgos del comercio internacional, cuando hablamos de riesgo país habitualmente nos  centramos en los riesgos propios del país/es a los que exportamos o de los que importamos.  

Es importante considerar también el Riesgo País Grande / País Pequeño. Entendemos como  País Grande aquel con capacidad de influencia en el mercado internacional, y País Pequeño  aquel sin capacidad de influencia internacional (o muy reducida).

Este “tipo de riesgo” está  relacionado con la posición de “fuerza” de nuestro país en el contexto internacional. Es fácil apreciar como conflictos comerciales externos, pero que implican a países grandes, tienen  efectos que van más allá de los límites geográficos de los países implicados. 

Ante esta situación de mercado podemos adoptar dos posturas: bien interpretar que puede existir una tendencia de las distintas economías a una mayor “apuesta” por la producción  doméstica como estrategia de “cobertura” ante los riesgos derivados de una excesiva  dependencia de variables que a menudo no podemos controlar en economías muy orientadas al  exterior, o bien entender que el mercado nos ofrece un contexto de grandes oportunidades si conseguimos entender y anticipar cómo estos cambios configurarán el comercio internacional en los próximos años. En mi opinión por supuesto este segundo enfoque es el correcto. 

Sin duda, entre los efectos propios de la crisis COVID19 podríamos esperar una cierta  tendencia a incrementar la diversificación y redistribución de los flujos comerciales, así como una  mayor diversificación geográfica de nuestras fuentes de aprovisionamiento que pueda ayudar aminorar los impactos negativos que se han producido estos últimos meses por las restricciones y  limitaciones del mercado.

Esta tendencia supondría, al mismo tiempo, una gran oportunidad para  que nuevas empresas accedan a estos mercados, pero también una importante amenaza para las  que actualmente ocupan posiciones de ventaja en los mismos.

Por esta razón considero clave la  revisión periódica de nuestra estrategia exterior mediante un análisis pormenorizado de todas las  variables tanto internas como externas que pueden comprometer nuestra posición o, por el  contrario, ayudarnos a mejorarla. 

Pero este grupo de variables analizadas debemos mantenerlo “vivo”, en un mercado  globalizado la clave es la anticipación, ser capaces de detectar tendencias que tengan impacto  en la posición de nuestra compañía y enfocarnos en ellas.

Por esta razón no es posible entender un proceso de internacionalización sin considerar todo lo relacionado con la transformación y digitalización tanto de los procesos como de los mercados en los que desarrollamos nuestra  actividad. 

Hay diversas “tendencias” con un importante potencial y capacidad para  redimensionar y/o reequilibrar el mercado y que debemos vigilar para, en su caso, aprovecharnos  de sus ventajas y de las oportunidades que nos brindan. 

A modo de ejemplo destacaría el posible impacto y aplicación de la tecnología Blockchain en los procesos de comercio internacional.

Por ejemplo, por su potencial vinculado a la transmisión instantánea y segura de información/ documentación relacionada con transacciones comerciales (tan importante como hemos visto en la determinación de los medios de pago/cobro utilizados).

O relacionado con esto último, la  posible evolución de criptomonedas o divisas digitales como moneda soporte de transacciones  comerciales internacionales y en qué medida afectaría el riesgo de divisa de estas operaciones.  

Todo ello, sin olvidarnos de otras tendencias que nos resultan más cercanas como la aplicación de inteligencia comercial a nuestros procesos, uso del análisis estratégico de datos y big data como herramienta para conseguir una ventaja competitiva, o el internet de las cosas como variable para mejorar la eficiencia de nuestros procesos productivos. 

Para finalizar, considero que por la propia tendencia que siguen nuestras relaciones  sociales/personales no es posible, pese a las dificultades propias del momento en el que nos  encontramos, desvincular la evolución de nuestra economía y objetivos de nuestras empresas de un enfoque que considere el potencial que nos ofrece el mercado supranacional.

No obstante de Lo anterior, este enfoque requiere de una estratégica perfectamente desarrollada y de una madurez productiva y estructural en nuestra empresa que garantice nuestra capacidad de adaptación progresiva a este medio, insistiendo por ello en lo aconsejable que es, para mí, apoyarnos en la ayuda de profesionales y entidades financieras expertas en comercio internacional que aporten su “expertise” previo.

Conclusión

Para facturar a una empresa extranjera desde España se deben tener en cuenta diferentes aspectos para evitar errores que en el futuro puedan repercutir negativamente en el negocio.

Por ello, conocer cómo vender y cobrar servicios en Europa, fuera de Europa y en concreto en Latinoamérica es fundamental si queremos internacionalizarnos en estos lugares.

Además, se deben conocer los diferentes mecanismos de pago vinculados al comercio internacional que mejor se adapten a nuestra empresa.

¿Te gustaría comenzar a facturar a una empresa extranjera? Contacta ahora con nosotros.

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